El ex mandatario del país centroamericano explicó que los ataques en contra de su gobierno iniciaron a raíz de que decidiera acabar con el monopolio que mantuvieron los gobiernos de turno en Honduras con las empresas petroleras, el cual se basaba en un sobreprecio que beneficiaba a las trasnacionales responsables de suministrar petróleo a su país: Shell, Exxon y Texaco.
Refirió que recién instalado en el cargo presidencial, solicitó a estas compañías modificar los precios de venta del combustible, pues las mismas disfrutaban de lo que calificó como un “pacto de corrupción”.
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